Había una vez, según cuenta la leyenda, dos niños gemelos llamados Rómulo y Remo destinados a la grandeza que sus padres ya habían ganado. Su madre se llamaba Rea Silvia, sacerdotisa sagrada, y su padre era Marte, el dios romano de la guerra.
Su tío, un hombre celoso que quería pasar por alto los derechos de los gemelos de su liderazgo real de ser rey, planeó asesinarlos. Pero el criado a quien ordenó cometer este crimen, los puso en una cesta y los dejó flotando por el río Tíber.
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ago.
2014
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