Siracusa es una de las ciudades más antiguas e influyentes en el Mediterraneo, comenzó en la pequeña isla de Ortyga cuando los griegos corintios se establecieron alrededor del 734 antés de Cristo. Ortygia luego creció y se expandió en una ciudad mucho más grande, Siracusa, a lo largo de los siglos. La pequeña isla permanece hoy como el centro y alma histórico y un recordatorio de sus orígenes. Declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005, es fácil ver por qué ha capturado el corazón de muchos ya que es una joya absolutamente pintoresca; rodeada por las aguas increíblemente azules del mar Jónico, se extiende en el agua como un diamante amurallado de calles blancas sinuosas y relucientes edificios blancos.
Pasear por las laberínticas calles antiguas, es un placer en si mismo y perderse (realmente no se puede perder ya que caminando unos minutos volverá a la calle principal) es parte de la diversión pero hay muchas pequeñas delicias con las que se puedes topar en la zona. Entre ellas se encuentra la increíble Catedral de Siracusa que está construida en un sitio que data del siglo 5 antés de Cristo y fue un antiguo Templo de Atenea. Las columnas dóricas griegas del templo todavía son visibles dentro de la iglesia.
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abr.
2018
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